Sentada paso las horas
a mis pies el lago,
debajo del agua,
voces de peces.
Se duermen las horas
en un lento compás,
el sol da la vuelta,
calienta.
Mirar sin pensar,
ni sentir,
apenas respirar,
el agua serena.
No hay silencio,
risas y palabras,
flotan y hacen una barca.
Allá van,
disfrazadas de ondas,
de luz,
de letras que no se dijeron.

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