domingo, 16 de octubre de 2016

Desde la vasija

El tiempo pasa incansablemente,
como pasan las horas que
no tienen aguja que las marque,
horas muertas que no existen,
el tiempo es un invento, es un arte.
El agua cae desde la vasija,
derramando viejos sueños inconclusos,
voces antiguas cuentan historias
que dejan sonidos confusos.
Nada importa y todo es mucho,
el silencio del pensamiento se eleva,
creando un jolgorio colorido de lamentos,
lamentos tristes, que en el alma se añejan.
La chica de la vasija piensa
en su amor lejano y ausente,
dentro de su corazón la lira canta,
una melodía eterna, sin palabras suficientes.

( Pintura realizada por Aariana Vivas).


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