el sol estira sus brazos de luz,
atrapando los deseos, los sueños,
los anhelos.
Voces que gritan por la paz,
por la armonía,
niños que lloran,
madres que oran.
Y no hay consuelo,
si no hay misericordia,
compasión, hermandad,
triste sino del mundo.
Aves negras abren sus alas
y esperan pacientemente,
carne fresca,
carne roja,
carne de lobos y de hombres.
El silencio cubre todo con la noche,
con las estrellas que brillan
y la luna que sonríe.
Ella, la luna, no sabe,
lo que el sol se lleva
en una tarde de otoño.
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