Me descalzo para sentir
los guijarros del camino,
para saber que la piel duele,
que el alma siente.
Nada es simple
y todo tiene sentido,
incluso eso que no lo tiene
porque todo es "algo".
Se levanta el dolor
gritando de mañana,
abriendo los ojos
como platos,
la boca como vasos.
Y la rueda del destino
sigue dando vueltas,
no para,
no ceja,
llama.
Me descalzo para sentir,
que la vida duele
y el camino es largo.

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