Hoy es sábado y es uno de esos días que tiene una mañana nublada, el cielo blanco se extiende como un manto impenetrable, como escondiendo trozos de azul celeste, escondiendo al sol también, que por momentos lucha por asomarse dejando pasar su tibia luz.
El otoño me suele arrullar con sus hojas amarillas, rojas, naranjas, marrones, que vuelan sobre mi cabeza cayendo al descuido sobre el suelo.
Por momentos quisiera captar con mi cámara el instante en que alguna cae, pero pasa rápido.
Así se me antoja la vida, hecha de instantes cortos, fugaces, que cuando los vamos a atrapar ya han pasado. Es como esas hojas de otoño que van desprendiéndose con el viento, dejando la rama pelada y sola. Así van desprendiéndose mis sueños, mis recuerdos, mis memorias, aladas, que vuelan, van y vienen, viajan a tiempos remotos y regresan trayendo en sus manos un poco de consuelo, uno roto, lleno de ausencias.
Y en cada viaje interminable en segundos, mis memorias van y vienen, llenas de sonrisas a veces, llenas de lágrimas otras, de abrazos de despedida, de palabras de aliento y esperanza, de "Te quieros" y de "Pronto nos veremos", mientras el tiempo alarga sus horas evaporándose en la nada esos viajes interminables.
En el corazón dividido vive la esperanza eternamente, cada mañana se sienta junto a la ventana y observa, espera, y mientras el tiempo de un encuentro llega, ella teje versos, escribe cuentos, hila historias, desgrana letras, letras que se echan a volar desordenadas por la ventana, por esa ventana abierta en un cinco de noviembre, uno de otoño, uno de cielo blanco y extendido, uno de recuerdos y de raíces firmemente arraigadas en un suelo tropical, más allá del Atlántico, pero también lleno de esperanzas, esperanzas que como hojas rojas de otoño, se dispersan en un cielo belga.
Un hermoso texto cargado de nostálgicas evocaciones, acompañado por una fotografía magistral. Me ha gustado mucho, gracias.
ResponderEliminarMil gracias querido amigo, es un placer verte por mis letras, un besote grande.
EliminarPrecioso texto, Vilma, para este sábado de noviembre. Ha resonado en mí... Este otoño extraño, intenso e incoherente que acecha tras el recuerdo y el anhelo del reencuentro. A veces gélido, a veces tibio, húmedo y cambiante que remueve los cimientos. Espero que pronto esas raíces tropicales se extiendan bajo la capa del océano y te lleven hacia esa tierra que clama justicia y conciencia.
ResponderEliminarDesde la distancia de este sábado de noviembre... pronto saldrá el sol. Verás que sí.
Mil gracias por tan bellas palabras y por detenerte en esta publicación,
EliminarUn beso.