jueves, 10 de noviembre de 2016

Tu recuerdo

La luz se quedó en tus ojos,
en esos de niño, de ángel,
en las manos que jugaron
con los soldaditos de plomo.

La sonrisa se desparramó sobre el Ávila,
resbalando por sus laderas,
se cobijó sobre los techos rojos,
y se durmió en el  duro concreto.

Vas así rodando,
rápido, lento, a veces solo,
a veces triste, a veces
sin saber qué camino te espera.

Del otro lado del mar,
mis ojos te siguen,
también mi corazón,
mi alma se duerme cerca de la tuya.

Y en cada paseo que doy,
en cada mañana de lluvia que veo,
en cada racimo de hojas rojas
está tu recuerdo.







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