jueves, 10 de noviembre de 2016

Diurno de otoño - Primero.

Pensar en la vida que es y no es,
mientras todo sigue como si nada fuera real
ni importara.
Se olvida lo esencial por lo mundano,
lo material se hace dueño y señor,
se apodera de todo lo que no tiene esencia.

El alma lucha para continuar siendo,
para permanecer incólume, pura.
En la batalla se siente a veces perdida,
desorientada, cansada.

No pertenecer al  mundo y seguir en él,
los espacios no significan nada,
no tienen luz, las sombras todo lo cubren,
se pavonean de día, se alargan.

La risa se duerme en la mirada que sueña,
en el sol que las nubes no dejan pasar,
en la fina lluvia que cae llorando,
en el viejo otoño agotado.

Ser y no ser,
caminar sin moverme,
pensar sin sentir,
sentir para no pensar.

Ahora veo todo como hojas,
que vencidas  en el suelo,
se dejan arrullar
por las gotas.


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