Deja que me descuelgue de la rama
con un último aliento mojado,
húmedo de esperanzas grises,
de esperanzas ensobrecidas por la ausencia.
Deja que te cuente, que te diga,
que te explique a qué sabe la distancia,
cómo son los días de lluvia en lejanía,
como se siente el otoño en vacío.
Es como una palabra que no se dice,
y de todos modos sale de los labios,
se eleva y se pierde entre giros de hojas rojas
que el viento va tumbando de la rama.
Se parece a un río de sangre que fluye
desde el centro del corazón,
donde se hayan clavados recuerdos, memorias, besos
y la última sensación de piel
cuando las manos se dijeron adiós.
Nadie lo puede sentir igual,
todas las distancias son distintas,
unos la sienten más y otros menos,
las memorias y el amor también.
Déjame que te cuente a qué saben mis lágrimas,
a gotas de otoño, a lluvia clara,
a viento gris, a sangre roja.
A simple dolor que se queda.
Deja que te explique....
...deja.
No hay comentarios:
Publicar un comentario