miércoles, 30 de noviembre de 2016

Un rayo de luna

La casa  solitaria luce cansada,
han pasado los meses del hastío,
meses de ausencia infinita, 
meses de bienvenidas y despedidas.

Sobre la mesita de la sala,

reposan las cenizas, 
esas cenizas que velan la casa.
De noche un rayo de luna
entra por la ventana y 
alumbra la tapa de la caja.

Afuera se mecen con el viento 

altos árboles de mango,
hojas se desprenden y caen,
llenando el suelo de memorias viejas.

A veces me paseo por la casa, en sueños,

creo que puedo sentarme a contemplar
la luna, redonda, de plata, Señora Luna,
que orgullosa sobre la casa se posa.

La casa está abatida,

espera su final, el de su vida,
desde que la pueblan ignotos fantasmas,
ha enlutado su alma.

Abro los ojos y regreso, 

el sueño ha sido largo y denso,
en mis cabellos blancos,
he traído pegado,
un rayo de luna.



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