Me he dado cuenta que este año la celebración comercial de la Navidad, para mí, va perdiendo sentido.
Me siento saturada de tantos mensajes navideños por las redes, es algo que llega un momento en que cansa, al menos a mí.
Y no tengo nada en contra de quiénes la celebren y la disfruten, yo lo hice durante mucho tiempo. Pienso que es algo que va viniendo con los cambios, con la madurez y quizá con las experiencias de vida.
Me gusta el espíritu navideño pero no me gusta la saturación del mismo.
De poner un arbolito grande, pasé a uno muy pequeño de mesa y menos adornos. Lo que sí no dejo de poner cada año es el Pesebre, es una tradición que vengo haciendo desde hace años y me gusta.
Lo que me agrada de analizar todo este cambio es que, veo que cada vez más, dejo de darle peso a cosas que antes me parecían imprescindibles.
Para mí es un signo de evolución.
Feliz 2017 para todos.
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